Estás dentro de una puerta que se llama ‘Alegría’. No es casualidad. Tal vez lo necesitabas. O tal vez viniste a repartirla.
Sonríe —aunque sea solo para ti— y recuerda que el mundo necesita más gente que entre… y salga… como tú: con buena energía y ganas de vivir.»
Y si ya te sientes mejor… imagina cómo podrías hacer sentir a los demás. Lleva esta alegría contigo. Compártela en una mirada, en un brindis, o en el próximo plato.»